Me pregunto que diferencia real existe entre la jaula del canario, con media sombra al sol, con el alpiste desabrido para la pancita sin hambre y la hamaca de plástico para intentar que el tiempo de vida que resta pase lo mas rápido posible, como sin advertirlo, y la viejecita aquella que veo todas las mañanas cuando voy camino a mi trabajo. Que diferencia real existirá entre esa jaula de metal del pajarito y esta otra de cemento y frio llamada geriátrico…… miro por esa ventana y registro:
-una taza blanca
-el mismo mantel todas las mañanas
-un juego de dados
-un poco de pan
… y tu silla al lado de la ventana, te ponen a tomar luz, igual que a aquel pajarito….
Y asà transcurren tus dÃas, en esta espera muerta, en estos dÃas sin ilusiones, sin emociones, en una vida que casi ya no es vida.
Quisiera agarrarte de la mano y que salgamos a correr, a gastar sin cuidado y derrochonamente lo que te queda de vida, a jugar como cuando niña, a caerte y levantarte, y si ya no podés levantarte, a seguir jugando en el suelo metiendo las patas en la arena, a brindar con un vinito rico, a comer tu comida favorita, a que te pongas tu vestido mas lindo y salgamos a abrazar gente, amigos, desconocidos, a acariciar perros, a darles de comer a las palomas, a escuchar latir un bombo para vibrar por dentro, a llorar con violines, a bailar lo que se pueda, a mezclarse en la juventud, a oler las flores cada vez que se abran….
A volver la vida Digna: Celebración y AlegrÃa.










Hola Sol:
Me emocioné con tu relato. Estoy totalmnte de acuerdo con tu descripción de las dos “cárceles”.SerÃa justo y bueno poder celebrar con nuestros mayores el tramo de vida que les queda y que aún nos ofrecen como cuando eran vitales y plenos de fuerza.-
No dejes nunca de celebrar la vida junto a tus afectos y a quienes te necesiten. La historia me hizo acordar a unas palabras del entrañable Armando Tejada Gómez: Una casa sin patio es como una pajarera; tiene casi de todo, pero el sol está afuera.-
Te dejo mi afecto y un gran abrazo. Gracias.-
Mario RodrÃguez
Benito Juárez
Buenos Aires
Encontrando este sitio encuentro esta idea y tengo mi granito de arena, tarde pero seguro.
¿Cuántos de estos abuelos han sido abandonados por culpa(o con el pretexto) de la vida apurada, la agenda complicada y la falta de tiempo?
Generalizando un poco, ¿cuánto de nosotros mismos perdemos por culpa(o con el pretexto) de la vida apurada, la agenda complicada y la falta de tiempo?
Habiendo perdido a mi propio abuelo unos meses atrás, y habiéndolo disfrutado tanto durante toda mi vida, me cuesta entender que haya quienes pueden archivar a sus mayores como quien archiva el souvenir de casamiento que es lindo pero después de un tiempo no pega con la decoración.
Y, generalizando otro poco, duele mucho mirar atrás y darse cuenta de la parte de vida que uno ha archivado por perseguir cada dÃa el objetivo fútil de los espejitos de colores cada vez más brillantes.
El canario no conoce más que por instinto lo que hay más allá de la jaula. La abuela, quisquillosa como todas las abuelas y llena de historias mágicas y experiencias de oro como todas las abuelas, sabe exactamente lo que está pasando. Incluso si ya no lo sabe más. ¿Con qué derecho tratamos asà a otra persona, a un familiar encima? ¿Existe tortura peor que estar(y sentirse) tirado a un costado para no molestar?
Saludos a todos desde mi propia jaula, no tan terrible pero casi tan asfixiante.