
Tocar en Buenos Aires, para un músico del interior del país es todo un desafío ya que en la gran ciudad nuestros nombres se pierden entre las grandes marquesinas de los artistas que están acaparando la atención del público y de los medios masivos de comunicación. Uno llega solo, con su instrumento, las melodías, palabras y todo el paisaje que reposa en nuestros ojos y se eyecta desde nuestras gargantas como un río de primaveras, pájaros y monte.
Los costos son altísimos, trasladar desde otra provincia al o los músicos que te acompañarán (Pablo López en guitarra compañero inseparable) , ensayar con algunos otros del mismo Buenos Aires que gustosos se ofrecen a disolver cierto vacío, pero así también uno se compromete a pagarles por su merecido esfuerzo, el de aprenderse en muy poco tiempo un extenso repertorio y luego el de tocarlo en vivo, en este caso me refiero a Norberto Córdoba y Juan Pablo Di Leone, dos de los más talentosos multi instrumentistas actuales .
De esta manera, lo que busca el artista que llega a la gran capital es dar todo de sí y de la manera más excelsa.
Planificar esta serie de actuaciones implica entonces, planificar en familia, ya que el dinero invertido, bien podría tener otro destino quizás más prioritario; pero finalmente se decide poner por delante la incontenible necesidad de dar paso a la música propia, en la gran urbe.
Generalmente es imposible para el artista desconocido lograr un espacio un viernes o un sábado en los tan numerosos cantobares o resto peñas de Buenos Aires, así que solo quedan los días hábiles de la semana con las limitaciones que ello implica en relación a la posible concurrencia de un público curioso que arriesga a pagar una entrada para exponerse a lo desconocido.
Personalmente decidí realizar un ciclo los martes 13, 20 y 27 de mayo en una reconocida peña restaurant de la Capital.
El primer martes casi nadie, solo tres o cuatro personas y el descontento del propietario del lugar por mi falta de convocatoria. Pero en medio de la desolada expectativa estaban ellos: los compañeros de ruta, los guardianes de nuestra inspiración y esperanza, en una mesa a un costado del escenario estaban algunos de los músicos más importante de la nueva canción popular: el Duende Garnica (compositor referente grabado por Mercedes Sosa), Alejandro Tula (percusionista de Luis Salinas), Motta Luna (otro compositor de referencia grabado también por Mercedes), el “Cuervo” Pajón, virtuoso como muy pocos hubo en el arte del bandoneón, el joven cantor y compositor Pucho Ruiz y el Gran Maestro de la renovación de la música popular argentina el Chango Farías Gómez.
La noche fue inolvidable todos subieron a tocar y envueltos en una misma sintonía, en la frecuencia armonizadora de los sonidos, brindamos con y por la música. Qué más podía pedir, fue toda una fiesta.
Pero lo que marcó mi espíritu para siempre fue el descubrir sus presencias cada uno de los martes subsiguientes, en la misma mesa, con igual postura y predisposición, como enarbolando una misma bandera, la de la hermandad ante lo adverso. Así cada martes fue creciendo en euforia, melodías y concurrencia.
Si bien nunca pude llenar el lugar, si me fui el día del último recital con el corazón colmado.
Gracias compañeros y maestros por estar y por enseñarme que mientras alimentemos nuestras canciones con los mismos ideales, los de construir un mundo mejor para los hombres del mañana, los niños de hoy, siempre nos estaremos encontrando, una y otra vez, hermanados en una danza circular que de seguro nos transportará más allá de todo tiempo, espacio y banalidad terrena.


Hola Gustavo. La verdad aún no caigo de la grata sorpresa que me llevé el martes último en la Peña del Colorado y eso que los bomberos tenemos colmada la capacidad de asombro, jajaja. Pero quiero decirte que me llenaste de orgullo santiagueño. Lo tuyo es realmente muy bueno y lo estoy difundiendo en mi pueblo, Añatuya. Tus letras comprometidas y profundan animan a seguir luchando por un mundo mejor y sin exclusiones. Por todo ello HUAUKE, espero y hago votos pa que sigas en tu camino y se te colme de felicidad. Un abrazo. Bigote.
P/D: De mas está decir que mi casa es la tuya, cuando quieras veníte pa Añatuya que habrá asado empanadas y vino pero sobre todo un corazón abierto esperando.
Gracias hermano jose nestor campos,
Es tan sencillo descubrir la gran dimension del espiritu de un hombre a traves de su mirada.
Es lo que adverti ese martes en bs as al saludarnos despues de la funcion, los ojos de un santiaguenio que no claudica, que vive en y por el amor a los suyos y a sus suenios.
Gracias querido Bigote, gracias por tu gesto humilde y sincero. Gracias por abrirle a mi musica las puertas de tu casa y las de tu alma.
Gustavo Cisneros.
Querido Gustavo: que lindo lo pasamos ayer en lo de Pancho, no?, Me dió gusto encontrarte, y verte laburando por la cultura nuestra, con tu música, tu poesía y la necesidad de juntarse. Te mando un abrazo y te digo que me pareció muy interesante el sitio. Marcelo Márquez
gustavo que decirte amigo!!!que bueno que sigue en ruta con ideas claras,que esperar mas que talento que suele brotar de los artistas comprometidos afectivamente con lo propio….. palabras sobran..gustavo que te soplen buenos vientos!!!!!!!!! emilse