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Entrevista a Mono Izarrualde.

Mono Izarrualde

El Mono Izarrualde es uno de los músicos referentes en nuestro país. Con una amplia trayectoria, fue parte fundamental de numerosos proyectos y recorrió gran parte del mundo llevando su talento.
Nos encontramos con él en un lugar mítico de Capital Federal, el Bar Tuñón. Allí compartimos una extensa y profunda charla, en la que además de relatarnos las experiencias acumuladas a lo largo de estos años, el Mono se mostró reflexivo en lo que respecta a la actualidad de la música de nuestro país.

- ¿Qué momento vive el Mono Izarrualde?
- El Mono está viviendo un momento muy feliz, soy papá de dos criaturas, una ya crecida de 23, un tipo hermoso, músico, baterista, Gerónimo Izarrualde y una mujer de 4 años, Azul Morena, eso es parte de la felicidad de mi vida que tiene que ver también con la música porque ellos nacieron siempre en medio de toda esta cosa musical que uno hace.
Entonces eso me está sucediendo ahora, es lo que me está pasando musicalmente ahora y por ende en la vida soy muy feliz porque estoy haciendo algo que me gusta, que me encanta. Yo soy una persona que guardo mucho mis amores, los protejo, no significa que esté todo el tiempo con ellos, pero los llevo en mi corazón, en el espíritu, porque tiene que haber una forma en la que uno pueda convivir con eso. Yo vivo con esos fantasmas hermosos que todo el tiempo te están jodiendo, como el ekeko. Son todos estos ekekos que uno lleva encima de toda esta vida de músico.
Yo ya tengo 53 años y hace muchos años que estoy con la música, entonces tengo muchos compañeros que me están rondando todo el tiempo, eso hace a mi alegría y eso hace al humor. Yo soy una persona de humor, me gusta ser optimista, soy optimista por naturaleza y además hago para ser optimista porque “¡soy músico!” y no tengo otra posibilidad, si fuera banquero tendría que estar sentado en algún sillón jerárquico o contando dinero y no me veo en esa historia, yo me veo creando constantemente. Yo no soy un compositor pero soy un creativo con mis compañeros, por eso siempre trabajo en grupo, no soy solista. Siempre me han querido tratar como solista: “El Mono Izarrualde y tal, El Mono Izarrualde y tal” y yo siempre me he negado a eso porque creo que uno crece más en conjunto, en grupo; el día que la sociedad entienda un poco eso, un poco más de lo que lo entendemos nos vamos a dar cuenta que así crecemos enormemente, lo que nos cuesta treinta años los hacemos en dos. Pero bueno, es una cuestión del ser humano. Yo estoy acostumbrado a trabajar en un grupo y eso significa la familia, los amigos músicos y no músicos pero que aman la música, esos son unos grandes escuchas, por ahí no tocan ni dos notas y no saben absolutamente nada pero si dicen “che, estas equivocado, ¿que te pasó?” pero tienen la oreja atenta, eso tiene que ver con el amor. Así que mi momento es muy lindo.

- ¿Y en lo musical?
- En lo musical llevando adelante un proyecto muy bonito que tiene que ver con Cuarto elemento. Me encontré en un día determinado, la vida me puso con unos nuevos compañeros en la ruta, uno de ellos es Matías Gonzáles, un tremendo bajista argentino que tocaba conmigo en “Alfombra Mágica”, con el que hemos compartido muchas cosas. El otro es Horacio López, músico de Dino Saluzzi y un hijo de santiagueños que es Néstor Gómez. Los diálogos musicales, esas cosas que cuando vos te sentás, te ponés a charlar y es como que te conoces de toda la vida, esas cosas se dan y cuando ello ocurre es lo más lindo que te puede pasar, no hay nada más lindo, porque tiene que ver con el amor, es ese amor puro, pasional, que no tiene límites, que no sabés para donde va, no tenés ni idea. Y es fuego todo el tiempo.

- Me gustaría que hagamos un repaso de tu carrera, empezando por Rubén Rualde.
(Risas) - La única parte de mi vida solista fue la de Rubén Rualde. Yo empecé a cantar siendo muy chico, siempre me gustó cantar por supuesto. Arranqué como a los 6 o 7 años, mi madre cantaba tango y yo también desde chiquito, afinaba y ahí arranqué. Fui cantor de una orquesta típica siendo muy chiquito y tenía un trío de guitarras, me divertía mucho y tengo mi padrino musical el pianista de la orquesta y Ramón el contrabajista que fueron mis dos ekekos, cariñosamente. El Cuchi Leguizamón es mi otro ekeko, estoy haciendo una cosa y lo veo al Cuchi haciéndome un chiste (risas).
Después de esa parte solista yo estudié en el Conservatorio porque quería saber que era lo que decían las partituras, yo ya leía los libros, las letras de las canciones pero no sabía que decían y que era la música, entonces me puse a estudiar para comprender de que se trataba. Cuando empiezo a estudiar música comienzo a descubrir la otra faceta que tiene que ver con lo instrumental, yo elegí un instrumento solista que tiene que ver con el principio de Rubén Rualde y después el Mono flautista. Elegí un instrumento para los locos, que tenía que estudiar muchas horas por día y solo. Después compartí cuando se hace la orquesta de cámara pero estudié solo, absolutamente; horas, horas y horas en soledad con el instrumento y ahí el celo de mis mujeres porque no me separé nunca, ni me voy a separar, todo esto lo digo cariñosamente, no para que la mujer se sienta despechada. Pero es la verdad lo que digo, es la compañera de mi vida, cuando yo me fui a Europa, siempre…Estamos haciendo una nota y yo tengo el instrumento en la mochila. Entonces eso significó después que yo integrara varios grupos; el primero, allá por el ´62 o ´63 armé un grupo con unos amigos que se llamó “Transición” justamente porque nosotros estábamos en transición: por las edades, yo tenía 12 años, unos mayores otros menores, pero además el país, el mundo y la música estaban en transición en ese momento; nos llegaba la música en inglés, el rock, el jazz y nosotros teníamos el tango, el folclor, la música afro antillana, la música cubana, brasileña de este lado, pero nosotros el rock lo cantábamos mucho en inglés, inclusive las baladas o el folk. Con este grupo empezamos hacer canciones en castellano que ya se hacían acá. Después un segundo grupo fue “Sol de Papel” que fue como una mirada bastante “Naif” de la cuestión, era la época de los hippies y eran todos los colores pasteles, muy de arco iris, muy linda y hasta un poco frágil; fue porque nos sentíamos un poco de ese modo, hacíamos música gringa traída un poco más para acá, ya hacíamos canciones pero tenía mas que ver un poco con el folk, con el soul, ni siquiera nos habíamos metido con el blues.

- ¿Cuál fue tu primer contacto con nuestra música?
- Yo hago práctica de orquesta a los dieciseis en el Teatro Argentino, en la orquesta sinfónica de la provincia de Buenos Aires ya ahí empecé a tomar contacto con la música popular, por un lado lo más estrictamente clásico pero a su vez recuerdo que fue Mercedes Sosa a dar aquel famoso concierto de “Mujeres Argentinas” que fue un disco excepcional, con música de Ariel Ramírez, con la voz maravillosa de la negra que fue increíble lo que hizo con ese disco. Yo me acuerdo de Rosarito Vera que era una canción bellísima. A mi me tocó ser flautista de eso y fue el primer acercamiento serio que tuve con la música popular, a la música nuestra, criolla, folklórica, étnica. Ahi me empezó a picar el bichito por lo nuestro, no lo puedo explicar bien porque yo estudiaba 12 o 14 horas por día métodos de flauta y música clásica, era otra cosa. Pero empecé a entender un poco mas a Bach con los cuatrillos y después esto en la chacarera…empecé a jugar con eso. A los 17 años empecé a trabajar en Buenos Aires en los cabarets con los músicos de acá, porque los de allá me echaban, me decían “Andá a vivir a Buenos Aires” y empecé a conocer músicos, yo era un neófito total porque yo era un músico escolástico y que improvisaba un poco porque con los grupos de folk iba de oído. Después tuve la suerte de conocer a Hugo Díaz, en el cabarute donde yo tocaba, despuçes que terminaba toda la ronda aparecía ahi, aparecía Carlos Carabajal, toda la banda. Entonces yo escuchaba lo que ellos hacían y me metía donde podía, pero mas que nada escuchaba porque yo quería aprender eso que me parecía fascinante. Me llama un día Rodolfo Mederos para integrar el quinteto de él y después me vino un llamado de Piazzolla para hacer un viaje a Europa, a Francia. Yo estaba complicado porque tenía muchos horarios ocupados, yo era el “Mono Tremendo” (risas) como dice Spinetta, y no llegaba; entonces el viejo un día me dijo “bueno, usted toca muy bien pero a mi no me sirve”. Pero se ve que tenía que ser de alguna manera, me llama Julio Pardo, un amigo flautista que ahora vive en Francia y me dice “Mirá, yo me voy a Europa, te llamo porque yo estoy en Anacrusa y te quiero dejar de cambio”, yo le digo “no, vos tocás clarinete, clarón, yo soy flautista, nada más” y me dijo que no quería dejar a otra persona que no sea. Él me propuso como flautista pero yo tenía que dar un examen y ahí hice el contacto con la música latinoamericana, ese fue mi primer contacto directo. Ojo, no hacer la chacarera como yo la siento ahora, nada que ver, eran músicos más clásicos. Ese fue el contacto donde yo realmente comencé a aprender y ayudado por Susana Lagos, una cantante excepcional, de las mejores con las que yo he trabajado, ella había sido compañera de Leda Valladares y tenía una forma de expresión muy particular, parecido a lo que sería ahora Liliana Herrero, pero atrás en el tiempo. Una voz espectacular y una forma de decir, entonces yo iba siguiéndola mientras ella iba cantando y cuando me tocaba el solo. Una de mis discusiones con Castiñeira de Dios fue siempre que él escribía los solos y yo no le respetaba eso, el tipo se encabronaba al principio, despues no porque entendía que yo era así. Era bastante rebelde y lo sigo siendo, sino estaría acompañando a cantantes famosos. Entonces de algún modo con la música lo sigo siendo, me gusta hacer lo que me gusta, no lo que quieren que yo haga. Lo que me gusta hacer me gusta hacerlo bien y no así nomás, ponerme una pilchita y salir y hacer un par de pasitos. La música es una cosa muy seria, hay que tomarla bien.
Ese fue el siguiente paso con la música popular. Despues yo me fui a Europa, también toqué con Agustín Pereyra Lucena haciendo música brasilera, hicimos un disco que fue espectacular. Estuve en Europa con los chicos unos meses, me quedé y formé con unos brasileros un proyecto que se llamaba “Memoria en la aguas”, que era una cosa muy bonita: nueve percusionistas, vocales, yo flautista y una cantante francesa; una cosa espectacular.

- ¿Cómo comienza tu relación musical con el Chango Farías Gómez?
- Regreso a Buenos Aires en el año ´81 y el Chango había llegado a finales de los ´80. Nos encontramos un día que fuimos los dos a verlo al Negro Rada, yo empecé a trabajar con Piero lo que fue “Piero con Prema” y mientras que yo hacia eso, empezamos a juntarnos con el Cjango para hacer la MPA. Nació como el Chango, Verónica y yo, esa fue la primera juntada. Empezamos los tres a probar cosas y ya sonaba. Un día el Chango me dijo que lo había invitado a Peteco y Peteco vino con Jacinto. No nos separamos más, esa historia fue así hasta que la vida nos separó, las cosas hicieron su trabajo y algunos seres humanos, yo creo en esas cosas, que los hay los hay. Es así y yo lo aprendí con la vida. El que nace en una ciudad como yo, en principio no cree en esas cosas, pero cuando te empezás a juntar con gente del interior como dicen, que para mi es el centro de la cosa (risas), para mí es el pulmón, el corazón de la historia y no todo pasa por Buenos Aires, entonces el porteño se empieza a dar cuenta de esas cosas y que el ekeko existe, porque sino no te enterás nunca, nunca lo ves. Y es un error porque como que es el principio de la cosa.

- Además realizaste un trabajo con el Cuchi Leguizamón.
- Sí, en el ´83 u ´84, el Chango me llama para hacer “El memorial de los cielos” con el Cuchi Leguizamón, imaginate lo que fue para mí tocar con el Cuchi, poder conocerlo, compartir. Yo ya venía compartiendo con el Chango que era una cosa fantástica y lo que nombraba antes, con Hugo Díaz. Todo lo que yo hago con la flauta tiene que ver con el getón (Díaz), ponelo como quieras: que se lo copié, lo afané, me lo tragué, ponele el mote que quieras, pero tiene que ver con eso.
Lo loco del trabajo con el Cuchi es que no se lo grabó, vos viste que acá los productores…que disparate…y graban cada estupidez che…Hoy en día no se puede creer. Me apena porque nuestra memoria colectiva queda truncada, vos decís “¿cómo?”; hay cosas que no es que la tienen que saber mil personas, las tiene que saber el país. Mas allá de que algún pescado pagaría una fortuna por tener la torta esa, yo digo la cosa de la gente. Nosotros seguimos mostrando cosas del Cuchi y la gente se sigue sorprendiendo, si eso se hubiese dado a conocer antes, nos sorprenderíamos desde otro ángulo, no como que es la primera vez que lo estamos escuchando. Ese es un poco el problema de nuestros queridos productores, por eso los independientes siempre estamos buceando y dándole una vuelta de tuerca como dice el Chango a toda esta cosa.

- ¿Cómo siguió tu carrera después de la separación de MPA?
- En el ´88 cuando se separó MPA, yo creo que todos quedamos muy dolidos, unos un poco más y otros un poco menos. Yo por lo menos quedé muy triste, tremendamente triste, no hallaba consuelo, pero además porque como le he dicho una vez a Jacinto hubo alguien que cortó el amor, que lo hizo polvo y eso después no se lo puede volver a reconstruir, es jodido. O sea, Jacinto siempre viaja en mi corazón y siempre va a viajar, siempre. Cada uno de los chicos. Pero esas cosas que teníamos, esos momentos, esas risas, esa conjunción de espíritus…Qué lastima, que pena…
Viste cuando vos dices ¿y ahora que hago?, ¿y mañana? ¿Y pasado?, es muy loco. Yo recuerdo que me iba de mi casa, Gerónimo era muy chiquito y yo me iba para llorar en la calle. Me iba a caminar o iba a una plaza y me quedaba mucho tiempo, a veces hasta anochecía y lloraba por eso. Lo que se me ocurrió fue viajar, me separé de mi mujer, de mi hijo, fue una locura muy grande, una cosa muy fuerte que creo que a todos nos pasó en diferentes momentos. A mi me pasó en ese momento, esto se acabó acá. Y al Chango creo que también le pasó en ese momento. Y a los chicos no, justo fue lo de Los Santiagueños que era muy lindo, pero era casi el mismo laburo de a tres, digamos.

- ¿Cómo siguió tu carrera?
- Me fui a México de mochilero, primero me fui a Salta y estuve en la casa del Cuchi como una semana, de ahi me fui a Chile, pasé a Perú, Ecuador, Colombia, Guatemala, México. Yo no sé como llegué a México una mañana al DF sin conocer a nadie, sin saber nada, con veinte dólares en el bolsillo pero con mis instrumentos, eso si. Averigüé en los periódicos donde había peñas y fui a recorrer un par, toqué, me acordé siempre de Jacinto y “Te voy a contar un sueño” y lo hacía a ese tema solo, entre el llanto y una cosa que era muy mía, que no se si a la gente le gusta o no, ni me importa, va mas allá pero siempre pasa por ahi. Yo lo homenajeo al “Indio” que sigue estando en mi corazón.
Hice trabajos muy lindos, integré un grupo con el que había sido pianista y arreglador de Manzanero, Don Luis Gonzáles Pérez, un viejito encantador y pianista maravilloso. Con ese mismo grupo acompañé a un cantante muy famoso de México que se llamaba Melón que hacia música tropical, que los gringos le llaman salsa. Pasó todo ese tiempo, como 4 años y me volví. Porque yo extraño mucho y mis afectos están acá, mis amores están acá, mis amigos, la música, aunque viva debajo de una baldosa, pero es una baldosa de acá. México es un país hermoso y tengo muchos amigotes entrañables que me vienen a visitar: periodistas, músicos, literatos. Cuando regreso me vuelvo a encontrar con el Chango (risas) que es una persona de esas de la que no te puedes separar; podemos no vernos durante un año o dos, pero estamos siempre juntos, esa sensación, ese hilo conductor pasa por ahi, pero es así. Y ahí empezamos a proyectar La Manija por el año 93 y creo que hicimos un producto espectacular, tan grande o igual que MPA, con otro discurso, otra historia y otros músicos, pero era perfecto. Una idea, y como dice el Chango “lo importante son las ideas” y es verdad y despues poder llevarla a cabo.

- ¿Cuál fue tu experiencia como integrante de La Manija?
- Hicimos eso y aquí nos dieron pelea, mirá que eso podría haber dado vueltas por el mundo porque el Chango logró con esa formación el diálogo entre España y Argentina, es un dialogo real, no político de palabras y chácharas. Un diálogo sincero y honesto, ¡mirá que loco!, simplemente y nada mas y nada menos que con la música. Yo me pregunto como Cancillería no nos permitió viajar, aquí hay muy buenos músicos que tienen que salir. Esa formación era de once personas, para este país era una locura. Bueno, pero Diego Torres no se cuantos músicos tiene y Los Nocheros tienen sus músicos atrás y el Chaqueño Palavecino no se cuantos músicos tiene, pasa por otro lado. Inclusive a veces uno piensa que pasa hasta por los celos, uno llega a pensarlo, no puede no pensarlo porque es sentirse muy ego, pero también es válido pensarlo. Porque uno dice “Che loco nos presentamos en un lado, en otro”, tanto les cuesta darse cuesta que esto es bueno y representativo, es como abrir la cabeza y decir esto es representativo. Es como la MPA, es por este lado. Es desde acá para adelante, es dar ese paso. Y yo digo ¿cual es la mirada?

- ¿Como vives la actual admiración de la juventud por MPA?
- Es un poco difícil porque para mí es una cosa truncada. La imaginación de uno es tan frondosa que vos te vas para adentro y decís “¿qué pasó?”. Uno siente una mezcla porque uno trabaja con el dolor y va tratando de limpiarlo, ponerle una compresa, pero es un dolor. Es un gran amor, despues uno se vuelve a enamorar, pero…
Yo recibo esto de la mejor de las maneras. Me da felicidad que la gente haya tomado esa posta, a mí me enorgullece. Yo soy este tipo y no me como nada de esto de la fama y sigo creyendo tanto en el amor y la pasión, por eso hago lo que hago.
Me alegra saber que nos sigan los chicos. Yo sé que somos referentes y de algún modo me transmite un sentimiento muy lindo y profundo de que la gente se haya dado cuenta, aunque haya pasado el tiempo, porque eso no se vuelve atrás porque ya el Indio (Jacinto Piedra) nos dejó. Lo que yo le decía a Jacinto y le digo a Peteco, a Luis Salinas y a la gente que quiero “Vos ya sos, ya naciste siendo, y no tenés la necesidad de salir a buscar qué, porque vos ya sos. No busques afuera lo que ya está adentro”. Yo creo que Jacinto era…es; y yo creo que Peteco es. Y Verónica y cada uno de nosotros. Y que la gente tome esa posta hace más sólido lo que nosotros hicimos en ese tiempo, pero sólida de verdad como la música misma.
Un guitarrista peruano me dice “¿Que tal MPA?”, no me dice Mono y nosotros vivimos cosas muy fuertes, y esas voces particulares: el color de Jacinto, el color de Peteco, el de Verónica, esa cosa ronca del Chango, dejaban una estela fuerte y más que por la coloratura tenía que ver con cómo se lo decía, que era lo fuerte de la cosa y como encarábamos esa cuestión. Yo tengo unos recuerdos increíbles.

- ¿Alguna anécdota inolvidable que hayas vivido con MPA?
- Una vez en Perú fuimos invitados a tocar en un festival de música y danzas en el Perú, tan lindo y colorido. Llegamos como invitados, la mosca verde al escenario, estaba toda gente de pueblo, miles de personas en una plaza. Cuando armábamos la batería, la gente se empezó a ir porque los instrumentos no tenían nada que ver y yo le digo al Chango “se está yendo la gente, no vamos a tocar para nadie” y entonces arrancamos con la historia por abajo, “arrancamos con la Mazamorra” dijo el Chango, y el viejo es sabio… Tengo la imagen de la gente yéndose y regresando, pero no eran diez, miles. ¡Una cosa! Y eso nos sucedió a nosotros, no a otros.
Por eso digo, vos ya sos. Eso nos pasó a nosotros, yo he vivido cosas fuertes en mi vida pero no sé si alguna como esa, la gente se iba a mares y volvía a mares.
Yo soy una agradecido a la vida y a los seres humanos.

icon for podpress  Su presente.: Download
icon for podpress  Rubén Rualde y sus comienzos. [3:54m]: Download
icon for podpress  Su primer contacto con nuestra música. [7:15m]: Download
icon for podpress  Su relación con el Chango Farías Gómez. [2:25m]: Download
icon for podpress  MPA [3:15m]: Download
icon for podpress  Su relación con el Cuchi Leguizamón. [2:19m]: Download
icon for podpress  La Manija [1:32m]: Download
icon for podpress  ¿Como recibes el reconocimiento de los jóvenes hacia MPA? [4:46m]: Download
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5 Respuestas para “Entrevista a Mono Izarrualde.”


  1. Gravatar Icon 1 marcelo rivera Apr 11th, 2008 at 2:30 am

    estoy llorando de alegria mi corazon esta desbordando gracias mariano gracias gustavo gracias chicos por este diamante escrito en papel de servilleta gracias mono por tanta vida por tanto amor

  2. Gravatar Icon 2 alejandro casado Apr 12th, 2008 at 10:35 am

    excelente entrevista ! mas que un musico ,un ser humano sensible , vivo , y humildemente inteligente . dificil de encontrar talentosos con el perfil bajo del mono .

  3. Gravatar Icon 3 pablo May 2nd, 2008 at 1:06 am

    los felicito!!!hermosa entrevista!da gusto leer cosas asi!me emocionado con sus relatos!nuevamente gracias!

  4. Gravatar Icon 4 Mario Rodriguez May 6th, 2008 at 11:50 am

    Hola Mono:

    Como siempre, seguís demostrando no solo tu talento musical sino que abrís tu corazón y tus afectos para dejar entrever a un tipo sensible, inteligente y sabio. Gracias por ayudarnos a crecer como seres humanos; sos un referente.-

    El viernes pasado (3 de mayo), te erré en El Coliseo, de La Plata, junto a otro grande y referente como el Chango Farías Gómez. Un amigo me comentó que hicieron “desastres” sonoros (el Chango usó mi tumbadora?). Un fuerte abrazo.-

    Mario “Verde” Rodríguez
    Benito Juárez
    Buenos Aires

  5. Gravatar Icon 5 Orlando Moro Jun 9th, 2008 at 12:49 pm

    mono querido y admirado, piloto de vuelos increibles a bordo de esa mini nave que es tu flauta… graciasz por tu sensibilidad, tu talento, tu humor y por haberme regalado el privilegio y placer de haber tocado contigo y volver pronto a tocar. sos lo mas

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