Hola, mi nombre es Sol Pérez, vivo en Córdoba Capital y simplemente me senté a relatar esto porque necesitaba compartirlo para que no muera en mi.
Un dÃa, hace una o dos semanas atrás, yendo camino al paseo de las artes me encontré con la calle Belgrano cortada y un escenario armado muy rústicamente en la parte de atrás de un camión.
A medida que me fui acercando me di cuenta que habÃa muchos obreros todos recién salÃan de trabajar, y estaban sus familias, mujeres y niños. Me acerque a preguntarles a que se debÃa la congregación y los dos hombres con los que hablé, con los ojos llenos de lágrimas me dijeron que se juntaban a brindarles una misa a sus dos compañeros fallecidos en la obra que se estaba realizando justo allÃ.
Fallecieron por la desprotección, por la falta de seguridad, por la macabra concepción de que hay vidas que valen menos que otras.
Más tarde, esa misma noche, volvà a pasar por el lugar y me encontré con mucho silencio y toda la pared de afuera de la obra repleta de flores, papelitos, ofrendas…..me encontré con un Altar, me encontré con un montón de flores que hablaban de dolor y de injusticia….algo asà como un grito del corazón.
Al otro dÃa, camino a mi trabajo, siendo las 7:30 de la mañana, me encontré con: con nada, ni un rastro, ni una flor, ni un papelito, ni un sÃmbolo de aquel altar del dÃa anterior. Ni siquiera hubo lugar para el respeto al dolor, a las muertes, a la vida. Borrado como se borra todo. Me dolieron mucho estas “fotografÃas” tan crueles de la realidad, pensé en hacer algo, algo que moleste mucho, por ejemplo: un altar….algo que se convierta en lugar de visita de los obreros y la gente, no se, no se bien que, pero algo que justo en frente de esa obra que seguro en dos meses y como si nada se termina, no deje que se pase por alto semejante falta de humanidad, de amor.
Gracias a los que se detienen a leer esto, si sirve para hacer algo mejor, y sino al menos para compartir este sentir con quienes son mis hermanos, con quienes se dejan atravesar por los sentimientos que llegan al corazón, con quienes aún viven y sienten la vida desde este lugar.










Creo que juntar piedras es hacer un altar… es tambien juntar sentimientos profundos que esperan desaforados por salir del alma.
Creo que “pararse” ante la “vida” tiene mucho de hacer algo, solo que a veces nos conformamos con las apariencias.
Creo que esos obreros cuando construyen un edificio estan construyendo tambien un altar en su corazon y lo sacan cuando como unico sacrificio le ofrecen una misa a sus compañeros.
Creo que valio la pena este relato.