Hace siete años la peña de los Zerbini se transformó en un punto de encuentro y referencia en Chilecito para festejar y celebrar el comienzo de la chaya y los carnavales riojanos. Tiempos de topamiento, harina, albahaca, cajas chayeras, y sonidos de guitarra ininterrumpido durante tres dÃas, transforman el aire tranquilo y pueblerino de esa localidad ubicada a 200 kilómetros de la capital provincial, lindante con el paisaje precordillerano del cerro Famatina. El joven cantautor Emiliano Zerbini cuenta, desde La Rioja, como es esa ceremonia ineludible en el calendario anual de la provincia.
–¿Cómo surgió la Peña de los Zerbini?
– Comenzamos con la idea de encontrar un lugar para juntarnos. Nosotros siempre para la epóca de la chaya nos juntamos con la familia y venÃa mucha gente que sentÃa hablar de la familia y que transformaba en un lugar en una gran fiesta abierta e informal para los bailarines y los cantores. Después buscamos un espacio más grande pero nunca pensamos que fuera trascender el nivel regional o que pasara de la gente amiga que venÃa a Chilecito.
–¿Cómo se fue desarrollando el espacio en estos años?.
–Cambió mucho porque los tres primeros años trajimos al Dúo Coplanacu y eso de que viniera un artista a nivel nacional a tocar a este patio empezó a despertar interés en la gente del pueblo. Ahora ya no traemos artistas de afuera y la gente viene lo mismo y comparte todos estos dÃas de chaya con la familia. No querÃamos terminar organizando un festival sino que la peña de los Zerbini se integrara al devenir de la fiesta popular de la chaya en el pueblo y simplemente fuera un espacio donde convivir con gente de otros lugares que se quisiera acercar. Tenemos el espÃritu del pueblero que se rúne alrededor de una comida, debajo de una enramada y que te brinda lo que tiene.
–¿Contáme sobre Chilecito?
–Es una ciudad que está en crecimiento y eso por un lado trae progreso pero acarrea cierto desarraigo de las tradiciones populares. Siento que es una ciudad que está mirando para afuera. Entonces nosotros como familia quisimos aportar otra mirada al haber crecido en el lugar pero haber nacido en Córdoba. Por otro lado mis abuelos son riojanos y todas mis vivencias más fuertes de chico y la adolescencia son de Chilecito. Yo digo que aprendà a ser cantor en Chilecito, mis canciones y mi música tienen ese paisaje y hablan de la vida de su gente, sus alegrÃas y sus problemas. Y ese mismo orgullo que tengo del carnaval chileciteño y la celebración de la chaya es que quisimos trasladar a este espacio de la peña para que el chileciteño se sienta orgulloso de su identidad cultural.
La familia Zerbini ofrece un espacio para disfrutar esta fiesta popular de cerca. Sólo hay que sumergirse en la fiesta y en el devenir de los encuentros. “Arrancamos hoy a la noche en la peña; sigue mañana con espacio libre para todos los guitarreros y, después, tenemos actividades itinerantes donde se suman grupos de Córdoba y grupos de investigadores y bailarines que vienen por su cuenta. Mañana es una guitarreada en un campo debajo de la enrramada y ahà nos juntamos con un encuentro de poetas. Eso es lo lindo de la Chaya, es la excusa parajuntadas informales que se arman en el campo y guitarreadas que duran tres dÃas.
–¿Cómo son los topamientos?.
–Se arman en los barrios humildes y participan dos mil personas. Viene gente de todos lados. De un lado se forman los varones y del otro las mujeres, aunque ahora esta mezclado. Mientras, hay treinta vidaleros sonando con sus cajas y después de tres topamientos -entre uno y otro grupo- se tira toda la harina y la albahaca. Es una ceremonia hermosa porque hay que gente que canta, guitarrerros por todos lados, changos con sus cajas vidaleras que solo sacan en este momento del año y toda esa cosa entre pagana y religiosa de las fiestas populares. No sigue patrones, ni reglas, es pura espontaneidad.










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